00:59 (Cristina Gil Franco)

Míralo por el lado positivo: todavía tenemos tiempo. Sigue mirándolo. Ahora es él el que te mira a ti ¡Zasca! Careo contra el tiempo, tic, TAC: 59 minutos hacen cola para darte un pellizquito en la nariz. El número 60 se escapa, el típico tiempo que pasa; que pasa de todo y de todos. De ti. Que prefiere hacer como que no existes, ni tú ni tu ridículo reloj que sólo sabe hacer prisioneros. El último minuto sale quemando rueda y ¡vuela! El minuto fugitivo pasa también de curar nada, nació rockero, no doctor. El minuto rebelde lleva un mapa tatuado en su espalda y come huevos cocidos a docenas, pero, eh, para huevos: los suyos. Puto minuto, no le tiene miedo a nada ni a nadie. El señor Minuto fugado tiene un plan y 59 segundos para llevarlo a cabo, porque, sí; el segundo 60, el insumiso, la oveja negra del temporizador de cocina, también tiene su propio plan y no es pasar a la Historia, ni hacer que mientras su tanto tu vida pase por delante de tus ojos, ni comprarse una casa hipotecando a millones de hermanos por el camino. Qué va. El segundo 60 ha decidido ser como su rotulador favorito, como sus recuerdos y como los tuyos: indeleble. Y va camino de conseguirlo. Y si no: al tiempo.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario