24/7

A las siete de la mañana solo bebo yo y solo venden alcohol  los chinos. Tenemos algo así como una relación estable.

Abrir una botella de bourbon mientras amanece es como dar una vuelta de 365 grados y volver al punto de inicio. Tú sabes que estás pasado de rosca. Los demás apenas lo perciben porque solo te ven sentado en el mismo sitio, a la misma hora, pero con la mirilla desviada.

La locura es una sed sutil que requiere cuidados intensivos a diario. Nuestras creencias son un enfermo terminal que sueñan con rellenar una caja de madera con un cadáver exquisito.

Y así hilamos las horas que no cosen heridas ni tapan vergüenzas. Las 9, las 10, las 11…Dios bendiga a los chinos de mi barrio.

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