Anfibios (Oli Alva Ries)

El Dr. Eskariz era un pianista, como todos, al borde del suicidio un par de veces al día. Y una mañana, enfurecido pacíficamente por la marihuana y el Jack Daniel´s, ahí donde la orquesta embiste como un orgasmo sostenido hasta la hipnosis –Rachmaninov opus 18–, destrozó a golpes el instrumento hasta arrancarle de las entrañas al animal devorado la caja de cuerdas.
Tras limpiar los restos de piano que se habían quedado adheridos como escamas, estabilizó la estructura verticalmente –es decir, giró la música noventa grados–, arrastró con el pie descalzo el taburete hasta su posición, recogió del cenicero la yerba, la ciñó entre los labios con aplomo –marinero que asegura con los dientes la embocadura de la pipa: tensa la mandíbula, la expresión aviesa– y comenzó a afinar el arpa.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario