Arácnope (Oliver Barona)

Araña estaba triste porque su esposo se fue muy lejos a vivir cientos de aventuras. Ella no sabía qué hacer hasta que escuchó la historia de Penélope. A esa hermosa mujer también se le fue el marido y tardó muchísimos años en regresar y, además, sufría porque había muchos hombres que deseaban casarse con ella, pero como amaba a su esposo les dijo:
‒Cuando termine de tejer este cubrecama decidiré si me caso con uno de ustedes.
Ella no iba a acabar nunca porque lo tejido de día, en la noche lo deshacía. Eso fue lo que decidió hacer Araña. Cada mañana muy temprano y durante años, hizo una hermosa telaraña que era envidia de todas sus amigas, pero en la noche la rompía en pedazos tan pequeños que casi desaparecían. Por desgracia, cuando regresó su esposo no la reconoció, pues había pasado mucho tiempo y, como además llegó de noche, se dijo:
—Mi esposa siempre tiene la más grande y bella telaraña para mí. Como aquí no hay ninguna, ni siquiera una mal hecha, esta araña no puede ser mi pareja.
Y se fue, sin decir una palabra, a seguir buscando a su amada esposa.

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