Ásperas miradas (María jose jiménez)

Me miró, la miré y las gotas escarlata caían por sus mejillas. Sin embargo, las gotas escarlata cayeron por sus mejillas. Parecían lágrimas sanguinolentas que mezcladas con un pardo licor corrían por su dermis áspera, rugosa y húmeda. Ahora que contemplaba cómo se descomponía, sentía remordimientos. Su rostro rosáceo, orgánico y maduro se deformaba, pero su mirada permanecía impasible, impertérrita y fija ante mí. Sí, le había lanzado el café. Directo, de frente, sin titubeos. Voló la taza y hasta la cafetera hirviente recorrió el aire enrarecido del estudio plagado de desasosiego. La pesadumbre me inundaba, pero sin saber cómo algo me había envalentonado.
Quizás, un día, dos, de reflexión habrían bastado para comprender que la invitación, que bullía en lo más profundo de mí, hacia la agresividad y la cólera era un mero engaño de mi mente, un artificio, producto del pavor que sentía ante la inmadurez de mi obra y de mi propio yo.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario