Ausencia (Ayalgamar)

¿Por qué su hija ya no venía a visitarla? Por no disgustar a su marido callaba, pero no perdía la esperanza de verla llegar en cualquier momento. No recordaba exactamente el tiempo que llevaba allí… Y es que a veces se apoderaba de ella un vacío lleno de angustia y desamparo; se instalaba un silencio distinto en su memoria. Los días se confundían en su mente, y los nombres, y los rostros… Quién sería esa joven que sonriendo con infinita dulzura, cada día tomaba sus manos y la llamaba mamá.

 

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