Ausencias (Carmen Fernández Ledo)

«¿Me quieres de la misma manera que yo te quiero todavía?»- ella le susurró en tono irónico mientras removía su café e importándole poco la respuesta.
Ya no se sentía bien a su lado, ya no le importaban las ausencias, los desplantes y las aptitudes desafortunadas, era un pobre infeliz al lado de una diosa oculta.
¿Te divertiste esta noche, cariño?
Seguía sin importar mucho la respuesta, habían quedado y el no se presentó, las prioridades están claras, cristalinas, aciculadas, de las que duelen cuando eres el segundo plato, tercero o simplemente no eres.
¿Sabes cómo me siento?
Si claro que lo sabe y lo entiende; entiende sus repentinos ”sin batería”, sus estoy cansado y luego salir hasta el amanecer, sus hoy salimos juntos, y  ser una falta  tras otra.
Casi prefiere no estar, casi prefiere tus ausencias, tus desplantes y tus no caricias. Consiguió volverla loca por unos minutos y en ese momento cometió inesperadas locuras.
Se sinceró con él.
Fumo, fumo mucho y no soy rubia natural.
¿Sabes lo que hice con la infidelidad y las ausencias?
Las gatas saltan de los tejados y azoteas calientes y no se hacen daño, así que salté y encontré a mi amante perfecto con un pasado imperfecto.

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