Bajo control (Borgeano)

El alto grado de especialización en el arte del espionaje al que el gobierno del país de Crevordia había llegado, hizo que un alto funcionario —uno de esos funcionarios siempre dispuestos a hacer ver que hasta duermen pensando en su trabajo— dijera: “¿Y quién espía al espía?” Así que comenzaron a moverse los engranajes necesarios para hacer que aquellas personas que se dedicaban al espionaje fuesen considerados dignos de duda y, por ende, que fuese necesario vigilarlos a ellos también. “Después de todo, ésa es la base del sistema democrático” —dijo alguien más—. Entonces se llegó al punto en el que A era espiado por B; B era espiado por C; C era espiado por D, etc., y todo parecía estar bien. Hasta que alguien hizo notar que si se seguía la cadena, aún restaba Z, quien no era controlado por nadie. Por fin, luego de mucho debatir opciones y soluciones varias, alguien (Alguien³) propuso, con impecable lógica y practicidad, contratar a A para que controlara a Z. Así se hizo y a partir de dicho momento el país de Crevordia vivió tranquilo y seguro sabiendo que todo estaba, al fin, bajo control.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario