Boomerang (Rita Evelin Díaz Blanco)

La finca estaba recién estrenada, fruto de su trabajo y buen juicio en los negocios. El salió a caminar y le llamó la atención un árbol frondoso, pero pequeño, como si hubiese estado finamente cuidado. Se acercó y en su tronco descubrió una marca de identificación. La frotó y pudo leerla claramente: Brandy de Jerez. La frotó una vez más y descubrió una parte blanduzca. Introdujo la mano y extrajo una botella redondeada, que parecía un perfume. Había un líquido pardo y oloroso en su interior. Destapó y olió. Olió y probó aquel manjar líquido. Se sintió versátil, alegre, dichoso. Así repitió a escondidas cada tarde la acción sin cerciorarse de una advertencia que tenía el frasco: el exceso cautiva la razón. Se olvidó de la finca y su trabajo. Su mozo encontró en un árbol frondoso, pero pequeño, una botella con una extraña cara pintada en el cristal.

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4 comentarios
  1. El relato de la señora Díaz, entre otras cosas, hay manifiesta una realidad humana casi inherente: la fijación…

  2. Muy bien hecho, coherente y presiso.

  3. Por mi parte veo en este hermoso relato una invitación a la prudencia. Su moraleja, tomar siempre la debida precaución antes de accionar

  4. Rita Blanco ofrece una armoniosa propuesta de lectura que cautiva por su encanto.

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