Bruja (David)

Las ratas devoraban mi apestoso cuerpo. Y este volvía a recuperarse. De modo que ellas seguían mordiendo y alimentándose. Sentía sus dientes duros como piedras perforar mi cuerpo. Mi piel cubierta de sangre rezumaba mal olor y yo hacía tiempo que había dejado de gritar.
Había sido ella. Ni siquiera me dejaba perder la cordura.
Formaba parte de su maldición. Encadenado, inmortal…y cuerdo. Todos los días, a todas horas…el hambre me perforaba, la sed me desgarraba, las ratas me destrozaban…y mi mente se mantenía lúcida.
Ella venía a veces. Le gustaba verme así, desnudo e indefenso. Al principio le insultaba y le gritaba, pero ella sonreía sin ofenderse.
A los pocos años, verla llegar era lo único que alegraba mi existencia. El único contacto humano en mi miserable vida.
Había aprendido a amarla.Aunque me odiara por ello,al final había aprendido a amarla.
A fin de cuentas, había sido mi rechazo lo que me había llevado a aquella situación. Jamás se puede rechazar a una mujer como ella. Jamás.
Ahora tenía toda la eternindad para arrepentirme… y para amarla.

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