Camino a la locura: quinto paso: Hoy, la tristeza (Román Sáez Vallés)

Hoy, la tristeza es como miel sin norte ni prisa. La siento llenar cada centímetro de mi cuerpo. No le meto prisa. Hoy la tristeza me habla al oído para que nadie la oiga, será mi secreto. Susurra conjuros de noches sin duendes ni estrellas. Noches sin medida, donde el tiempo duerme y dragones juegan a morder mi miedo. Hoy la tristeza se vistió de fiesta y acudió a mi entierro. Se la ve tan bella. Y ella no rechaza nunca mis requiebros. Me guiña los ojos, me acerca sus labios, y yo se los beso, nunca hui de un beso. Y siento su aliento, sabor de albahaca, colarse en mi alma como una amapola. Allí toma asiento como si esperara que llegue la noche. Me ofrece su mano, de las dos, la hermosa, y yo se la tomo. A veces me mira, a veces la miro. Aún queda camino. Si mi brazo baja hasta su cintura, se me duerme el odio. Si su brazo sube, sube hasta mis hombros, un pájaro verde nace en mis pulmones. Si su olor encuentra camino a mi vientre, un fulgor de almendros se clava en mis ojos. Si mi paso se acomoda insomne detrás de su sombra, un rumor de agua baja por mis piernas. Hoy, la tristeza es como una brisa suave que mueve mi pelo. Yo no la molesto, la estaba esperando, y ella me esperaba…

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