8 x 8

-Verás, hijo. Esto es un tablero de ajedrez. Sesenta y cuatro casillas que alternan el blanco y negro. Un campo de batalla.
Es de origen persa y en él confluyen valores, lealtades, sacrificios, honor, renuncia, paciencia. Es decir, la vida misma.
Ocho peones por bando, en primera línea avanzan a pasitos, siempre hacia delante. Matan en diagonal.
- ¿Y estos?
-Los caballos. Se mueven en L, en cualquier dirección, y pueden saltar sobre el resto de las figuras. Peligrosos.
- ¿Y estos peones más grandes?
-Alfiles. Acechan en diagonal, pero sin salirse de su color de origen. Letales.
>>Las dos torres, de movimiento cartesiano, y pueden intercambiar su posición con el rey, en una maniobra de protección llamada enroque.
- ¿Y esta?
-La reina. La más poderosa. Puede realizar todos los movimientos, salvo el de los caballos.
- ¿Y éste es el rey?
-Sí. Todo el juego se basa en su protección. Si amenazan a tu rey, oirás jaque, Y evitarás su caída a toda costa, sacrificando cualquier otra ficha. Se mueve como la reina, pero sólo de casilla en casilla. Cuando su muerte es inevitable, el rey se deja caer: jaque mate. Es un acto honorable.
-Aha…
-Dime, hijo, ¿Qué figura te gustaría ser?
-El rey. No…la reina.
- ¿Por qué?
-Es poderosa.
-Todo poder conlleva una gran responsabilidad. Deberías sacrificarte por tu rey, llegado el caso.
- ¿Cuál es la elección correcta?
-Esa pregunta no tiene respuesta. Sólo te diré que al final de la partida, todas las fichas acaban irremediablemente en la misma caja

Autor

Nombre: Luis Bañeres

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