¿A dónde vas tan solita?

La otra noche me asusté. Iba caminando de vuelta a casa y oí detrás de mí cómo aligeraban unos pasos. Cruzó de acera y me adelantó desde el otro lado de la calle. Casi corría. Miré por el rabillo del ojo, se ajustaba el abrigo al cuello con una mano y con la otra agarraba fuerte el bolso, pegándolo a su cuerpo. Entonces, me di cuenta. Huía de mí. Tuvo miedo por mi mera presencia en aquella calle mal iluminada (porque encima las farolas no acompañaban). Tuvo miedo y yo me asusté al saberme su monstruo.

Autor

Nombre: Nieves Ruiz

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