Abriendo la ventana a un nuevo comienzo

Subí a mi habitación,desde la ventana abierta un policromado tapiz de fragantes flores alegraba mi vista. La tarde estaba declinando, el sol lanzaba rayos oblicuos que proyectaban largas sombras sobre los árboles y matorrales.El frío me azotó un instante,se filtraba a través de mi ropa, respirando la pureza y frescura de los suaves aires primaverales.

La alegría por el renacimiento de la vida traspasó mi corazón y mi alma quedó extasiada por la belleza de la naturaleza. Sentí la fuerza creadora de la Gran Madre en el aire que respiraba y me envolvía con un invisible tejido que vinculaba todo. Estaba tan embelesada que me sobresaltó el portazo. Cuando él se marchó, me dejé caer una vez más en la butaca bellamente tallada que siempre ocupaba cuando estaba en esta habitación.

Tenía la impresión de que mi futuro estaba nublado por la incertidumbre y por emociones que habría dado cualquier cosa por no tener que sentir.
Imprudentemente, agarré una botella de vino y llené mi copa hasta el borde. Era mejor despertar mañana sintiendo martillazos en la cabeza que pasarse toda la noche sin dormir, pensando en el nuevo comienzo de mi vida. Apuré mi copa , y cuando me levanté para guardar la botella, el suelo pareció vacilar bajo mis pies. El alcohol había surtido efecto, pero no lo bastante para eliminar la sensación de fracaso y soledad que me invadía.

Autor

Nombre: Maria Trinidad Valls Campos

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1 comentario
  1. Me ha encantado!!

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