Acoso callejero

Los tres muchachos rieron cuando la flaquita se dio vuelta, dispuesta a responder las groseras palabras que habían dirigido a su anatomía. Sus carcajadas se hicieron más fuertes al percatarse que la joven, además, se les acercaba, apuntándoles con los diez dedos de las manos. La imagen de la rubia menuda, pantalón ajustado y remera suelta ondeando como una bandera, con los delgados dedos extendidos hacia sus caras, se les grabó a perpetuidad. Fue lo último que vieron antes que seis uñas salieran disparadas y se clavaran en sus ojos.

Autor

Nombre: JUAN PABLO GOÑI CAPURRO

1

58

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies