Alusión, ilusión

En su programa siempre intentaba que los oyentes participaran. Y no solo en directo a través del teléfono
sino también por otros medios. Cada noche facilitaba la dirección de correo electrónico, un apartado de
correos y el número de móvil donde recibía los WhatsAap.
La franja horaria que el programa ocupaba en el aire era bastante intempestiva pero, asombrosamente, la
gente participaba como si fuera de día y había cientos de llamadas.
La estructura del programa era sencilla: Tras los saludos iniciales, el locutor proponía un tema de debate y
leía un texto, generalmente escrito por él mismo. Luego daba un tiempo prudencial para meditar con algún
tema musical (qué bien los seleccionaba, siempre a colación del tema) y ya después comenzaba la
participación.
Aquella noche el tema fue “sentirse aludido”. Con voz evocadora, y a ratos trémula, habló de un despertar
juntos en alguna habitación de hotel, de un desayuno sin prisas, de un paseo por la ciudad, bebiendo de las
fuentes sus aguas frescas. Proyectó una búsqueda, un querer, una intención de ser. Recordó una playa
solitaria tan temprano, un amanecer con olas, una marea. Enarboló besos y relató silencios misteriosos. Una
ventana abierta y aquella puerta que se cerró inesperadamente, ¿por qué viento? ¿qué pasó?
Entonces quise llamar. Pero preferí estar a la espera y ver si llamaba ella.

Autor

Nombre: Juan Manuel Pérez Torres

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3 comentarios
  1. Me ha gustado mucho la parte final, es intrigante, evocadora y misteriosa. Tiene la impronta de tus relatos y es que invitan a leerlos una y otra vez.

  2. ¿Ves esto? Todos los verbos están en pretérito. El narrador no dice “el programa siempre intenta…” o “cada noche facilita…” No. Se cuenta en pasado.
    El que narra está recordando una noche y explica al lector qué le pasó. Para ello cuenta cómo era el programa que escuchaba esa noche, como otras muchas, y cuando se ve identificado con lo que oye, se siente aludido. Recuerda la ruptura con su pareja y le dan ganas de llamar pero aún alberga cierta ilusión y espera (y desea) que llame ella.
    Obviamente no llamó y por eso ahora se arrepiente de no haber llamado él. Recuerda el título, que hace referencia a una alusión ya una ilusión.

  3. Curiosamente, la aventura no la cuenta el protagonista sino el desconocido locutor, a sabiendas que es una historia muy común y le ocurre a muchísimas personas. Quiere muchas llamadas.
    Pero una no se hizo, justo la que daba vida al relato.

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