Amanecer

Se ajustó la chaqueta beisbolera guareciéndose de la gélida brisa que anuncia la inminente llegada del amanecer y se perdió por la boca del metro. Ni un alma asomaba por la estación, cosa rara en aquella zona de Brooklyn, auténtico hervidero de gente.
Ajeno a caprichos demográficos, el convoy se detuvo a sus pies. Como un autómata, tomó asiento y se miró las manos, ensangrentadas. La noche cubrió su semblante. El día despuntaba...

Autor

Nombre: Fernando Ávila Jiménez

33

63

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies