Ambición matemática

Observó la curva del horizonte lejano, trazó tangentes y perpendiculares, midió las distancias con un sextante y realizó complejas operaciones trigonométricas. El científico estaba calculando con ojos matemáticos el tamaño de la esfera terrestre, porque se la quería zampar entera. Tal era su ambición desmedida.
No tuvo en cuenta que si la inteligencia se mancha con vanidad fulmina la sabiduría. Por eso, después de comerse el mundo, de tragarlo, de digerirlo con altivez de erudito, recordó un olvido, un cálculo que debió haber previsto antes: Todo lo que entra... sale. ¡Y por dónde salen los desechos del cuerpo humano!
Sus trozos, esparcidos por el cosmos como diminutas partículas pardas, son un aviso a mundos futuros, un anuncio vital para un nuevo comienzo: Lo que lo que mal empieza, mal acaba.

Autor

Nombre: David López-Cepero

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