Amor y guerra

“¿Estás bien?” le preguntó ansioso mientras le limpiaba la sangre de la mejilla. “No es mía… “, murmuró. Se apoyaron uno en la frente del otro y, por unos instantes, solo se escuchó la respiración acelerada de quienes huían de una guerra sin sentido. Ella rompió a llorar. “No podemos quedarnos aquí… lo sabes, ¿verdad?” Asintió, aunque no podía olvidar la imagen de su madre yaciendo en el suelo. Tras una última mirada a su pupila vacía, buscaron amparo entre los árboles de aquel bosque centenario donde sabían que no podían permanecer mucho más pues oían hombres acercándose. Salieron a la carrera cuando una voz les dio el alto. Y, aunque les era conocida, supieron que no tenían motivos para alegrarse. Se giraron con las manos en alto mostrándose como lo que eran: dos adolescentes enamorados que sólo querían vivir. “Hermano…“ le dijo con un hilo de voz al hombre tras el fusil. El arma tembló tanto como el chico de apenas veinte años que lo sostenía: estaba apuntando a alguien a quien había cuidado desde la cuna. “Marchaos”, les dijo sin poder moverse. Debieron haberle hecho caso antes de que un fogonazo hiciera caer al hermano mayor víctima de una bala amiga que condenaba su traición. Se abrazaron conscientes de que el tiempo se les acababa. Ella apretó la cara contra su pecho repitiendo “te quiero” al tiempo que él le pedía que solo mirase a sus ojos. Se fundieron en un beso que las armas hicieron eterno. Cruel juego de odio la guerra, robándonos vidas que deberíamos atesorar.

Autor

Nombre: Yolanda

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