Arcoíris

Hola cariño. Ya casi he llegado. Fíjate, la primera vez que viajo sin ti y no he tenido el miedo que auguraste. Es más, aunque sé que no lo entenderás, te voy a contar lo que me ha pasado. A medida que me iba alejando de casa —de ti—, me he ido desprendiendo como de capas de pintura vieja: del rojo agrietado del amor perdido, del oxidado naranja de la rabia sorda, del áspero amarillo de la amargura, del verde resquebrajado de la desesperanza, del raído celeste de la desilusión, del añil marchitado de tantos sueños incumplidos, del mohoso violeta de la apatía.

Y aquí estoy, desnuda pero plena, a oscuras pero, por fin, yo.
Ya no me importa que pienses que todo son pájaros en mi cabeza.
Siento que puedo volar.

Autor

Nombre: María Eugenia Aguilar

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3 comentarios
  1. Pues a volar

  2. Al despojarse de los colores del arcoiris, pasa a la oscuridad, pero no importa, a ambos lados del arcoiris hay luz, no visible pero luz.

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