Ártico

Era nuestro sueño. Teóricamente eran nuestros sueños, dos, aunque durmiésemos muy pegados y cada mínimo detalle coincidiese. “¡Qué bien lo pasábamos esta noche en el viejo sofá de mis padres!”, te decía mientras preparaba el café, a ti te daba por hacer planes basándote en lo onírico: “¿Y si vamos este verano a Egipto de vacaciones? Parecía bonito”. Pero de a pocos, comenzaron a surgir cambios… “Si estábamos en Islandia, no en Tombuctú”, te corregí una mañana que amanecí con fiebre. “¿Qué dices? Era África, seguro, y no parabas de sudar”… Cambios no solo en las localizaciones, también en el atrezzo, en la banda sonora, en el reparto.
Ahora me encuentro rodeado de pingüinos, pero no te encuentro. Les pregunto por tus señas. Me contestan que por la última vez que te vieron debes andar por el Cairo. Me da la impresión que se ríen de mí, algunos se tapan la cara con las aletas y graznan. Sus picos negros exhalan la gélida brisa del otro lado de la cama.

Autor

Nombre: Javier Haya

1

59

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies