As de bastos

Después de deshacerme de mi último perseguidor, tomé la autopista y manejé por muchas horas. Al salir el sol me metí en un restaurante al lado de la carretera. Cuando pedí la cuenta, en lugar de ésta había un as de bastos. Así fue como supe que vivía mis últimos segundos.

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Nombre: Diana Huicochea Gutiérrez

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