Asfixia

Primer acto:
Las esposas apenas las notaba, aún seguía conmocionado por los hechos ocurridos hacía apenas unos minutos. La vida es frágil, cambiando de estado cuando menos uno se lo espera. ¿Que lleva a una persona a cometer actos así? Desde luego no imaginaba al despertarme que el día terminaría de este modo.

Segundo acto:
¡Tengo que salir corriendo de aquí!, no tenía que haberse resistido. Solo quería un medicamento, cualquier persona en mi situación habría hecho lo mismo. Me puso nervioso con su forma de mirarme.
- No se lo volveré a repetir, tengo mucha prisa.
- Imposible sin receta, y ¡quítame eso de la cara!.
- Necesito este medicamento urgentemente, no me haga preguntas.
Esa farmacia servirá, no hay clientes dentro. No tenía tiempo de pasar por el médico a que me recetara lo que necesito.

Tercer acto:
- ¡Corre Jaime!, el niño se está ahogando. No le queda Fluticasona en el dispensador.
Nada más salir del trabajo, llego a casa y Verónica se dirige a mí con una expresión de terror en sus ojos. Empujando su silla de ruedas como llevada por el diablo.

Autor

Nombre: Victor Vega

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2 comentarios
  1. Salvaguardar la vida de nuestros seres más queridos nos puede llevar a cometer auténticas locuras. Muy bien.

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