Atavismos

Al final se descubrió que no era casual que los lobos merodeasen por los alrededores de la cabaña del guardabosque desde que se había casado. Su mujer era la culpable sin proponérselo, con esa dichosa manía suya por las caperuzas rojas, que ya traía desde niña.

Autor

Nombre: Julián Sorel

2

58

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies