Bailando en el prado

Sus brazos se movían descontrolados, subiendo y bajando y dibujando extrañas formas a su paso. Su cuello no dejaba de aletear resonando en el prado. Su torso se plegaba y se desplegaba en unas posturas imposibles de describir y mucho menos imitar. Sus movimientos caóticos le fascinaban y se sentía hipnotizada ante la peculiar danza que se desarrollaba ante sus ojos. El baile terminó en cuanto le puso dos pinzas más a la camisa y el viento dejó de soplar.

Autor

Nombre: ESPERANZA AMOR GARCÍA

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1 comentario
  1. Buen final para el enigmático ser que se movía sin ton ni son. Votado.

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