Bancos de sangre

Habida cuenta de las circunstancias actuales, no dispongo de mejor opción que acometer los hospitales. ¡Ay de mí! Lo bajo que he ido a caer. La gente corre despavorida cuando aparezco de pronto. Para ahuyentarme lo inundan todo de ajos. ¡A estas alturas...!, como si no estuviera ya hecho a ellos. ¡Mira que son tontos estos frágiles mortales!, lo fácil que me lo ponen. Por suerte, desconocen, y espero que sigan en su ignorancia, lo mucho que me van debilitando los estragos y achaques de la vejez, y que se me cayeron dientes y colmillos años ha. Si algún día consiguieran impedir que les usurpara estas bolsas con las que me nutro y subsisto, resultaría casi tan nefasto para mí como una estaca en el corazón.

Autor

Nombre: Luis de la Rosa

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3 comentarios
  1. Uaaa. El temor vampiro. ¡Genial!

  2. Gracias, Omduart. Ya ves, todo ser tiene un punto vulnerable, al igual que Aquiles. La fortaleza estriba en saber protegerlo y ocultarlo. Un abrazo.

  3. Indudablemente el milenario vampiro, que parece cansado de la resistencia del humano vulnerable, débil y a su libre merced lo toma y lo deja…Vampiro eterno parece hastiado de su propia condición hace de su eternidad una mención. Extraordinario.

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