Bronce

El niño es de bronce. Sólido, macizo.
Nació esta noche en un exclusivo hospital privado y hay temor y sorpresa. Todo el personal está desorientado, y el clima se tensa.
Los médicos se reunieron inmediatamente al enterarse de la noticia.
La madre habla primero.
-En mi familia –cuenta sonriente- existe un largo linaje de héroes, guerreros de la independencia. Sus estatuas están por todo el país. Mi hijito tenía ya, destino de bronce.
Los doctores intercambian miradas nerviosas. Por fin, el médico más joven, y quizás por eso, más impulsivo, la cuestiona.
-¿No cree que primero debería hacer algo heroico?
-Bueno -responde ella- pero es su destino. Es, le diría, casi un trámite burocrático. Y si no ¿por qué es de bronce?
-Bueno, quizás problemas durante la gestación, tal vez por su dieta. ¿Tomó algún suplemento durante el embarazo, algo con minerales?
-Ni que el niño fuera de Zinc ¡O de hierro! -exclama- ¿Pero tomar bronce? Además ése metal, acordemos, no se usa para mucho más que estatuas o bustos.
El joven duda, piensa, se demora, y cuando por fin está a punto de responder, mira a los ojos de la madre, y la ve perdida en la contemplación extasiada de su hijo, ajena al mundo.
-Bronce perfecto, prócer brillante -repite.
Los médicos se retiran, saben que esa noche no obtendrán respuestas. El joven doctor está abatido.
Se apaga la luz del cuarto, pero por la ventana se cuela la luna.
Un fulgor dorado se filtra por la puerta, y un susurro repetido: Cómo brilla…mi hijito…un héroe…

Autor

Nombre: Juan Cappelli

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