Caminando sin rumbo

No sabía cuántos días llevaba caminando sobre la ardiente arena. El sol me absorbía la poca energía que me quedaba para salir de aquella trampa en la que me encontraba. Por suerte, mi cordura estaba intacta. Sabía el camino que debía seguir hasta la ciudad más cercana. Fue una suerte encontrarme con aquella rana multicolor tan parlanchina...

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Nombre: Anabel

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