Campo de batalla

En un valle del Alto Perú se encontraron Belgrano y De La Pezuela. Los ejércitos aguardaban detrás, expectantes y dispuestos para el combate.

–Quisiste robarme otro hombre –reclamó el militar rioplatense.

–¿Quién dice que te pertenece? –cuestionó el mandamás español, sabiéndose superior en armamentos y cantidad de unidades.

–Pues que decida él, entonces.

Detrás de una roca, pavoroso, se asomó un muchacho que apenas podía sostener la bayoneta con sus manos temblorosas. Los miró y les apuntó implorándoles que retrocedieran. De repente, su pecho comenzó a teñirse de rojo.

–¿Quién me disparó? –vociferó el joven de rodillas en el suelo.

–Nadie. Levántate. Combatirás para los realistas –se lamentó Belgrano, al tiempo que el pincel del artista comenzaba a colorear su nuevo soldado de plomo.

Autor

Nombre: Sebastián Rinaldi

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