Cincuenta kilos

Mientras el resto de pescadores se lamentaba por la escasez de piezas grandes durante todo el invierno, yo sonreía. Cuando me preguntaron por el motivo, les confesé que solo capturé una pieza de cincuenta kilos. Ante tanta insistencia les mostré su aleta plateada. No entendieron mi alegría hasta que al descubrirla por completo, vieron cómo ella peinaba su hermosa melena rubia.

Autor

Nombre: José Luis Chaparro

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