Claustro sin paredes

Tras 20 años de cuidados a su egoísta y poco agradecida madre, enclaustrada en aquella sombría casa, salir al mundo real e incorporarse a la vida se le antojaba casi imposible. Atrás quedaron las doce pastillas diarias y levantarse día tras día de madrugada al tintineo de la campanilla para ayudarla a ir al baño. Por fin todo esto había quedado en el olvido. Casa nueva, vida nueva. Para celebrarlo, se puso su película favorita mientras saboreaba un vino como si fuera la primera vez. De repente, se percató de que se había quedado dormida en el sofá y de que, en medio del silencio, un leve tintineo parecía reclamar su atención...

Autor

Nombre: Maribel Zafra

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4 comentarios
  1. Me encanta

  2. ¡Muchas gracias por tu comentario, Leonor!

  3. Precioso!!

  4. Bonito

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