Comenzar de nuevo

El juicio recién había finalizado y el avezado magistrado que lo presidía – triste - reflexionaba. Habían transcurrido tantos años durante los cuales su doctrina filosófica - su guía deontológica - había sido aquella conseja clásica del Derecho: ¡Aprended justicia, oh vosotros advertidos, y a no despreciar a los dioses! Pero… ¿lo había logrado? Los hechos parecían decirle que no. Ahora daría todo por comenzar de nuevo, volver atrás en el tiempo y reparar los desatinos cometidos al aplicar códigos llenos de retórica pomposa pero vacía, sin contenido ni compasión, palabras, providencias y leyes que debieron tender puentes y coadyuvar en la aplicación de sentencias justas que ayudaran a construir una sociedad buena, justa y libre para todos, pues, al contrario, habían creado abismos hacedores de iniquidad. ¡Cruel, amarga y podrida realidad!

Al final, no han aprendido justicia y se mofaron de los dioses.

Autor

Nombre: Lisandro Reholón

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