«Comienzo a despertar»

Cuando la soledad me golpea entre tanta serenidad, tan próximo a una sinrazón, queriendo recomenzar, deseando que todo aquello fuera igual, busco la compañía de quienes en silencio me esperaban en la eternidad.
Paseo embelesado entre una venerable quietud que me murmura entre sueños que me aguardan en un despertar trágico, desde unas tumbas ruidosas en su silencio durmiente, en aquel pequeño cementerio, que desde la cima de aquel otero sobrevuela mi ciudad.
En algún momento, con el sentir apenas hilvanado en los retazos de un cielo que rodea tanto esplendor, la soledad, si bien lo pienso, maldita soledad que me acompañaba doliente hasta ese jardín de esperanzas tan diluidas que alcanzan la eternidad, escucho pronunciar, en triste melodía surgida de esos cipreses tan verdes que rodean mi caminar, mi nombre, ese nombre que repiten, en susurros cada vez más elevados, lo repiten una y otra vez, parece que me llaman para a su lado descansar.
Entonces miro al pasado, lo vivido, las alegrías, las penas, lo que me falta por vivir y descubro lo mucho que me apasiona seguir. Paseando entre esos cuerpos que reposan esperando la eternidad, que me llaman, que me requieren y escucho, mientras germina en mi corazón la idea, ¡qué horror esa idea!, que desde su tranquila eternidad lo que añoran es mi desazón, que yo sufra, pero que no viva y eso… me empuja a vivir.
Por eso, cuando la soledad me golpea entre tanta multitud, desdeño la compañía de quienes ya solo esperan la eternidad.

Autor

Nombre: FRANCISCO JUAN BARATA BAUSACH

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