Compasión

Una turba de oscuras miradas avanza solemne en un campo polvoriento para impartir justicia, pues la honra de su clan está en juego: cubierta con una sábana y una mordaza en la boca para evitar que profiera blasfemias, la pecadora aguarda semienterrada bajo un Sol cruel.
Los mayores estiman entonces que deben iniciar a los más jóvenes en las cuestiones del honor y la ley, y creen oportuno que sean ellos los que lancen la primera piedra. Así, alentados por todos, los pequeños empiezan a tirar con poca puntería cantos y adoquines cogidos de un montón dispuesto para la ocasión, hasta que al fin al cabo de un buen rato uno de ellos acierta en lo que parece ser la cabeza de aquel bulto infame y su padre orgulloso lo levanta en volandas.
El arropado pequeño pregunta entonces: “¿Estará bien, verdad?”

Autor

Nombre: Alejandro Sueiras

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