Comunicación

Hay un teléfono que siempre suena en algún lugar y por mucha prisa que me doy en cogerlo nunca llego más que a oír el seco chasquido de la linea cortada al otro lado. Esto me inquieta y me aturde, así que voy a mandar mil quinientos mensajes de texto a alguna persona, a ver si tengo suerte y responde. Tendré que pensar a quién y por qué, o mejor no, y así no pierdo un amigo.
Mejor me siento y miro la radio, aunque la verdad nunca ponen nada bueno, es un fastidio. Lo ultimo interesante que vi era un partido entre emisores y receptores, en el que después de arrojarse todo tipo de mensajes en todos los códigos posibles y a través de diversos canales, no consiguieron comunicarse y empataron en la más absoluta indiferencia.
Era bonito ver como estando tan cerca disimulaban que no se veían y hacían gestos grandilocuentes y aspavientos muy cómicos Cuando se cansaron editaron entre todos un periódico que tuvo mucho éxito porque todas sus hojas venían en blanco y por un precio muy módico, apenas te jodían el día y uno no se desinformaba tanto. Fue una pena que lo cerrara la censura.

Autor

Nombre: Antonio Iglesias Carrasco

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