Corrección automática

¿Existieron José Cenada y Margarita Juana? Posiblemente sí. Lo cierto es que nunca quedaron impresos porque José Cenada y Margarita Juana fueron errores de tecleo, el producto de la corrección automática de mi teléfono. Fueron consecuencia de una casualidad; de la levedad de un gesto involuntario. José Cenada y Margarita Juana se supieron breves, brevísimos. Efímeros. Me pregunto si aún pululan en el éter virtual, buscándose, esperando un nuevo desvarío de mis dedos. Porque hay noches que me parece oírlos implorando por una nueva torpeza de su escribiente, con ruegos sordos apenas perceptibles. Cuando eso sucede conecto el modo avión, precavido. O asustado. O las dos cosas a la vez, ya no lo sé. Antes o después retornarán a mi pantalla, eso sí lo sé. ¡Engendros frutos del azar! Nacieron sin intención, sin voluntad, sin llegar a nacer en realidad, y así volverán a la vida. Y mientras ese día llega, José Cenada y Margarita Juana seguirán siendo los protagonistas de una historia jamás escrita.

Autor

Nombre: Nacho Vallejo

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2 comentarios
  1. Dichosa mecanografía.

  2. Magnífica idea plasmada en una envidiable narrativa. Mis felicitaciones.

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