De esta noche no pasa

De esta noche no pasa. Ya estoy harta. No se le puede llamar ronquido, la verdad; es esa respiración plácida y cavernosa, casi un silbido de fábrica inglesa del siglo XIX lo que me desquicia. Por lo demás, es un buen hombre; un marido normal, diría yo. No tenemos problemas económicos, ni nos peleamos más de lo normal. Últimamente no hacemos mucho el amor, pero ¿quién lo hace mucho estos días? Vamos al cine un par de veces al mes, cenamos otras tantas en restaurantes agradables sin mirar la cuenta y, de vez en cuando, podemos vivir el sueño burgués de pasar un fin de semana en Zahara de los Atunes o Sitges. Mi amiga Carla dice que soy una exagerada. ¿Soy una exagerada? Igual lo soy. Tampoco puedo culparlo por estar más gordo. Tiene cuarenta y siete años, así que ya no me hago ilusiones sobre posibles, probables, potenciales o futuras tabletas de chocolate abdominal. Yo tampoco estoy como estaba antes, eso está claro, no me hace falta la condescendencia de nadie. Pero, de todas maneras, no lo aguanto más. Me voy. De esta noche no pasa.
Solo voy a acurrucarme junto a él una vez más. Sería un poco cruel despertarlo ahora para decirle que me marcho. Igual me monta una escena. No, mejor cierro los ojos y pienso en otra cosa.
Mientras me duermo escuchando el ritmo familiar y cálido de su respiración, decidiré cómo lo hago… pero ya será mañana.

Autor

Nombre: JESÚS GONZÁLEZ FRANCISCO

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