De tal palo…

Desde entonces, papá ya nunca ha vuelto a jugar con él. Y en su interior, siente un odio creciente por la usurpadora. Él ha sido testigo de cómo papá ha ido arrinconándole por esa vulgar descolorida de ojos azules y odiosas trenzas doradas… Pero aquel día, la venganza se asoma por la habitación. Y le conduce hasta la sierra mecánica para poner fin a su pesadilla. En pocos minutos, ya nada queda de su hermana. Satisfecho, se sacude el serrín de su afilada nariz y escribe una nota antes de partir para siempre del hogar paterno.”Querido papá Gepetto: nunca debiste olvidar a tu hijo Pinocho”.

Autor

Nombre: Silvia Talleda Roig

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1 comentario
  1. Buen micro, desvelando en su final que no se trata de un asesinato (o sí).

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