Discordancia

Aturdido por no poder encajar en sus ideas el más reciente y extraño de los descubrimientos que había realizado en las islas Galápagos, Charles Darwin salió de su camarote y, a pesar de la lluvia, comenzó a pasear por la cubierta del HMS Beagle. El mar, oscuro, calmado y profundo, como el olvido, le susurró la única solución posible. El científico suspiró, se dio la media vuelta y se encaminó hacia la bodega. Allí, ajenos y felices, los dos últimos ejemplares vivos de ángeles sobre la Tierra desconocían aún que nunca llegarían al final de aquel viaje.

Autor

Nombre: Raúl Clavero Blázquez

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