Duelo

Cuatro meses y medio después de morir, el caballero apareció en sus sueños. Sonreía de lado y con una ceja arqueada hacia arriba, mientras ella repetía en bucle: ¿estás vivo? ¡estás vivo! Y lo rodeaba respirando a destiempo, con la cara húmeda de felicidad-dolor-estás-vivo, viéndolo vivo. Tan vivo, que al despertar llevaba el alma encendida como un hierro caliente. Entonces agradeció desposeer un subconsciente, ese único sitio dónde volverían a estar juntos, único espacio donde podría verlo sostener la luz, burlando la realidad quebrada.

Autor

Nombre: Rayén Muñoz

11

147

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies