Él

«Me recuerdas tanto a él» fue lo primero que me dijo, como si fuera una advertencia de lo que iba a venir. Una advertencia que ignoré, al igual que muchas otras. No me percaté que ella había puesto una barrera infranqueable entre los dos, algo que no me dejaba amarla del todo. Y el tiempo me supo explicar la razón. Había alguien— nunca supe su nombre— que había calado en ella y dejó huellas profundas que no podían ser borradas. Frecuentemente, en medio de una conversación su mirada se perdía en el vacío y una tímida sonrisa se asomaba en las comisuras de sus labios, y al volver en sí se excusaba diciendo que había recordado algo, y yo sabía que ese algo era él. No le dije, tal vez por cobardía, cuanto me lastimaba saber que yo no podía ayudarla a olvidar a ese hombre. Alguna vez hubiera querido conocerlo para saber qué le hacía tan especial, por qué ella no podía dejar de pensar en él, qué es lo que había hecho para seguir presente en ella pese al paso del tiempo. Nunca lo supe y nunca lo sabré, no pude ser como él y por eso tuve que marcharme.
Perdón, no debería estar contándote esto, pero es que me recuerdas tanto a ella.

Autor

Nombre: Daniel Paz

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