El adiós

– Que mi luz sea la vibración que alimente tus pensamientos, que mis pensamientos sean la materialidad de tu luz –, dijo el viejo Maestro para terminar.
Para terminar algo que no se había iniciado nunca, y justo antes de decir adiós.
Un adiós que no tuvo nunca comienzo, ni una primera palabra.
De iniciar el regreso al lugar que no tenía un principio, ni un destino, ni un término final.

Autor

Nombre: Pedro Juan Jaramillo

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