El alma en un chasquido

El alma en un chasquido
Cilindros amarillos, huelen de un modo ignorado. Podrían ser velas, no tienen mecha. Podrían ser chupetines, saben amargo, horrible. Aparecen sobre la cómoda de mi madre de tanto en tanto. Amarillo intenso. Atraen la atención. Mi atención. Son frías y suaves al tacto. Parecen tizas gordas, pruebo escribir. No dejan huellas. ¿Son un adorno? ¿Para qué sirven? Las hago rodar y rodar. Las hago cruzarse, las suelto en el aire. O M, no moverse, no reírse…
Se estrellan. Se quiebran en varios pedazos.
-¿Qué hiciste? Grita mi madre desde la cocina
-¡Se cayeron estas cositas!
- ¡Ah dios mío! No pueden dejar nada en su lugar, ¡Qué barbaridad! Se cortaron, no sirven más, ¡Se les fue el aire!
Me congelo, me aturdo, parece que esos palitos amarillos eran valiosos. Intento comprender. Las barritas murieron como mi abuela Francisca. Ellas dijeron- ¡Se cortó! No dijeron – ¡Murió! Dijeron - ¡Se cortó! ¿Las barritas murieron? Perdieron el aire, ¿Se les escapó el alma en ese chasquido?

Autor

Nombre: Liliana Malem

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