El árbol sagrado

En el centro de mi alma descansa un árbol sagrado. Ya está llegando el invierno, allí en medio de las colinas de mi corazón, ya no lleva hojas sobre las ramas y su clara estructura formando filigranas se vuelve visible. Pero produce frutos dorados, cada fruto forma también parte de mí. El árbol está inmerso en una radiante luz blanca, como si emanara de él una sutil fuerza vital. Siento que ya camino hacia el invierno de mi vida. Los frutos dorados de mi alma están madurando y mi vida se está retirando a las raíces, ya se acerca el día en que desplegaré mis alas y saldrán mis raíces a buscar otro lugar, volveré al comienzo, de vuelta a casa. En este último viaje recorreré el nuevo camino y una resplandeciente bruma ascenderá de la tierra para esparcir una lechosa luminiscencia sobre el viento, ese viento divino que me permite volver a crearme desde la nada. Del mismo lugar en el que pensé que moría, volveré a nacer, volveré a crecer y volveré a florecer.

Autor

Nombre: Maria Trinidad Valls Campos

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