El calor del amor en un bar

Yo solía beber un quinto tras otro mientras conversábamos en la esquina de aquel bar, dándonos besos clandestinos. La vergüenza me daba sed, pero no le valían mis excusas. «Será la última vez», le repetía. Era la misma promesa que había hecho a muchas otras, pero había una diferencia: ella, mi terapeuta de alcohólicos anónimos.

Autor

Nombre: Esther Magar

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