El camino

Caminante, son tus huellas el camino. Caminante, no hay camino, se hace al andar.
Alex recordaba a sus doce años las palabras de su padre, tan devoto de Antonio Machado, alentadoras para comenzar la vida. Hacía mucho frío, y las palabras se volvían imperceptibles, como si se las hubiera dicho en otra vida. El camino estaba oscuro, y cayó muerto de hambre en el suelo. Nadie pasó por allí. Volvió a oír las palabras y se quedó dormido. Soñó que podía llegar al final del camino, donde comenzaba su vida.

Autor

Nombre: Celia Ortiz Lombraña

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