El colmo del colmado

Dependienta: - Sabes que no me gusta meterme en la vida de nadie, pero las clientas hablan y estás en boca de todo el barrio. ¿Cómo se te ocurre? Casi no lo conoces, no sabes si será un hombre bueno.
Soledad: - Un pan.
Dependienta: - Tiene 15 años menos que tú ¿eso no te importa?
Soledad: - Un pimiento.
Dependienta: - Por lo menos estará bueno…
Soledad: - Jamón.
Dependienta: - ¿Pero qué necesidad tienes tú de dar este escándalo? ¿Qué te hace falta a ti en la vida?
Soledad: - Un poco de sal y de pimienta.
Dependienta: - Tu familia nunca lo aceptará.
Soledad: - Ajo y agua.
Dependienta: - No va a ser fácil, lo sabes ¿no?
Soledad: - A ver, a ver…Estoy segura de que tengo suficientes huevos.
Dependienta: - ¡Deja de mirar la maldita lista de la compra y contesta de una vez! ¿Qué piensas hacer con todo esto?
Soledad: - ¡Una sopa castellana! Mi futuro marido viene hoy a cenar.

Autor

Nombre: Amelia Bravo Vadillo

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2 comentarios
  1. Me recuerdo un poco al Teatro del Absurdo, tipo “La cantante calva”, de Ionesco.

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