El comienzo del amor

Es sexo. Lo nuestro es solo sexo. Quedó claro desde el principio. Siento caer el agua sobre mí en la ducha recordando lo vivido estos días y al salir del baño te observo dormido en mi sofá. No sé cuántas horas hemos pasado juntos, solo sé que no me importa que te quedes una noche más. Pero esas cosas no las debo decir. Lo nuestro es solo sexo. Salgo desnuda del baño y me subo sobre tí, ya dolorida por tanto sexo, pero es más el placer que me da sentirte, oírte susurrarme al oído, notar tu lengua en mis pechos mientras me penetras. Da igual el dolor, el placer que siento es más intenso. Llega el silencio, solo roto por nuestra respiración excitada tras el orgasmo. Sentados en el sofá. Tu mano sobre mi muslo. Yo te acaricio el pelo y juego con él como si fuera la tarea más importante del mundo. Tu gesto parece ausente. De repente sales de tu abstracción, me descubres mirándote y sonríes. Rápidamente quitas tu mano de mi muslo. Quieres evitar soltar veneno. Parece que no me doy cuenta, pero lo hago. Suspiras. Sé qué piensas. Sé que cualquier signo de amor ahora mismo haría que te separaras como un animal nocturno al encender la luz. Eso empieza a darme rabia. Pero mejor no pensar en eso. Es solo sexo. No pienso decir nada. Hacerlo sería reconocer lo que siento y poder asustarte con ello. No pretendía que te volvieras esto, yo tambien estaba bien sola. Quizá hubiera sido mejor no saltarse la norma de "no repetir", porque repetir mil veces no es solo sexo.

Autor

Nombre: Susana

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