El fantasma

Había pasado algún tiempo desde que su perro había muerto. Sin embargo cada noche, cuando se metía en la cama escuchaba un gemido desde el pasillo. Era él. Estaba seguro.
Si era un fantasma o un espíritu errante estaría allí para ajustar cuentas. Acabar algo que quedó pendiente. Pero no tenía ningún sentido. Los fantasmas, si existen, sólo pueden ser humanos. Eso pensaba mientras escuchaba los gemidos.
Le aterraba aceptarlo, pero estaba seguro de que era él y sabía lo que reclamaba cada noche. La última paliza que le propinó le costó la vida. A diferencia de otras ocasiones su perro no pudo escabullirse a tiempo y los golpes simplemente acabaron con él.
Una noche se armó de valor. Tan pronto como empezaron los gemidos salió de la cama y avanzó por el pasillo hasta el sitio en el que su perro solía dormir, frente a la puerta. Allí no había nada. Era una locura, sin embargo notaba la presencia del animal haciendo que se le erizara el vello. Esperaba sentir en cualquier momento un rugido a su espalda, una dentellada. La venganza por haberle matado. Se sentó en el suelo, a oscuras y notó de repente el tacto de su perro en las manos. El lomo acolchado, la cabeza redonda y suave. Incluso el movimiento de la cola de su perro.
Esperaba venganza, pero no la encontró. Aquella noche acabaron los gemidos. El fantasma de su perro ya podía descansar en paz. Había cumplido aquello que dejó sin hacer. Lo único que necesitaba era perdonar a su amo.

Autor

Nombre: Desmond Eutand

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2 comentarios
  1. El relato está narrado de forma que atrapa al lector, y no solo por la temática. Mis felicitaciones.

  2. ¡Brutal! Me ha encantado. Enhorabuena

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