El indiferente

Recogí mi toalla mientras los últimos rayos lamían mi piel granulada de arena, que sacudí mansa e inútilmente. Cuando vas a la playa sabes que serás poseedora de una minúscula duna, arrinconada en cualquier lugar del coche hasta mediados de diciembre, cuando pasas la aspiradora para llevar a tía Hortensia a la cena de Navidad y no se queje demasiado.
Miré al muchacho que todavía sesteaba sobre su esterilla y me resigné. Nada le había hecho moverse. Ni mi sensual contoneo mientras me dirigía al agua. Ni la escandalosa risa ante el libro que ahora descansaba en su bolsa, ni la lista de spotify escapando del teléfono a un volumen del todo inapropiado por otra parte.
Suspiré y me puse la camiseta de Los ramones sobre mi pecho desnudo y me di por vencida. No era la primera vez que perdía la batalla contra Morfeo, y me despedí silenciosamente de su torso bronceado y el enigmático rostro bajo del sombrero de paja.
La taza de ponis con la que siempre desayunaba se hizo añicos cuando le reconocí en el periódico matutino. El forense dictaminó que llevaba muerto más de 24 horas.

Autor

Nombre: Blanca Amelia Marqués

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